Carnacki, el cazador de fantasmas de William Hope Hodgson

William Hope Hodgson fue un escritor inglés de principios del siglo XX, que a pesar de su genialidad no tiene la fama que se hubiera merecido. Publicó historias cortas y novelas antes de alistarse en el ejército británico y combatir en la Primera Guerra Mundial. Murió en Francia en 1918, a causa de una granada. Esta muerte prematura (sólo tenía 40 años) tal vez haya influido para que sus obras no obtuvieran el reconocimiento que les hubiera correspondido.
Muchos recuerdan que en las navidades de 1887 fue publicado «Estudio en escarlata», la primera aventura de Sherlock Holmes. Pero menos saben que por aquellos años nace también un tipo especial de investigador, el detective de lo oculto o cazador de fantasmas. El pionero fue el Dr. Martin Hesselius, investigador imaginado por el maestro irlandés de la «ghost story» Sheridan Le Fanu.
William Hope Hodgson creó en 1910 su propio investigador de fenómenos sobrenaturales, Thomas Carnacki, del que publicó las primeras aventuras en The Idler Magazine. Carnacki fuma en pipa y suele invitar a cenar sin previo aviso a sus cuatro amigos, Jessop, Arkright, Taylor y Dodgson, el narrador. Luego de una reconfortante cena, Carnacki relata durante la sobremesa a sus atónitos invitados su última aventura contra las fuerzas del más allá.
Carnacki, el cazador de fantasmas reúne las nueve historias de Carnacki escritas por Hodgson: en una de ellas, una daga hechizada cobra vida y ataca sin que nadie la empuñe; en otra, la casa familiar de Carnacki es poseída por extraños sonidos y un agobiante aroma; también nos encontraremos con el caso en el cual extrañas fuerzas sobrenaturales se apoderan de un barco. Sin duda, el libro que miles lectores ávidos de adrenalina habían estado esperando.

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