Cinco niños y eso de E. Nesbit

Existen libros destinados al público infantil que están escritos desde una posición de superioridad, procurando transmitir a los pequeños lectores “experiencia”, “enseñanzas” o “moralejas”. Y existen otros libros, verdaderas obras literarias, que aún cuando están pensadas para los más chicos, no por ello subestiman a su público lector. En general, ésos son los libros que pueden ser disfrutados tanto por los niños como por los adultos. Y uno de esos libros es Cinco niños y eso, una clásica novela escrita por la escritora inglesa Edith Nesbit a principios del siglo XX, y que inspiró, entre otros, a J. K. Rowling.
Nesbit escribía sin firmar con su verdadero nombre, ya que lo hacía en una época en la que ser mujer no era garantía de éxito editorial sino más bien lo contrario. Fue rebelde para su época, disfrutaba del aire libre y de los juegos, y sufrió los años que pasó encerrada en la escuela. Sus amigos la consideraban “un diamante en bruto”.
Cinco niños y eso es la historia de cinco hermanos que veranean en una casa blanca en la que no hay mucho más que hacer que jugar en un pozo de arena. Precisamente allí encuentran al Psamid, un hada de arena, una criatura de extraño aspecto: ojos de caracol, orejas de murciélago, cuerpo peludo y largos bigotes sumamente sensibles a la humedad. El Psamid, además, tiene muy mal carácter y pocas pulgas. Cuando Cyril, Anthea, Robert y Jane, junto con su hermano bebé, Corderito, piden conocerlo, se dan cuenta de que la extraña criatura está forzada a concederles un deseo por día. Pero las cosas no serán tan sencillas para estos niños, ya que los deseos que le piden al Psamid no salen como lo hubieran imaginado: por cada uno de ellos terminarán metiéndose en divertidos problemas, para deleite de los lectores.
Cinco niños y eso fue adaptada al cine en más de una oportunidad, la más reciente en 2004.

Opinión personal: Cinco niños y eso está escrito de tal forma que no ofrece a los niños ninguna “enseñanza necesaria” ni “consejos paternales”: los comprende, los hace sentirse identificados y los divierte. Ahí está la maravilla de este librito que, aún más de un siglo después de su publicación, puede seguir cautivando las mentes de lectores de todas las edades. No lo digo sólo como lectora niña que fui, sino como maestra de niños de diez años a los que vi entusiasmarse con esta obra.

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