El coronel no tienen quien le escriba de Gabriel García Márquez

Corría 1961 cuando Gabriel García Máquez escribió El coronel no tiene quién le escriba, una breve nouvelle que refleja principalmente la temática de la soledad. De acuerdo con lo que el autor sostiene en su libro de memorias, Vivir para contarla, para componer el personaje del coronel se basó en su abuelo, así como en su propia experiencia como desocupado.
Poco es lo que ocurre a lo largo del libro. La trama es muy simple, y es en esta sencillez, junto con la emotividad ricamente expresada, donde reside su valor. Un coronel retirado se pasa sus días esperando que le llegue por correo la asignación de una pensión, que le fuera prometida quince años atrás, por los servicios prestados en combate. El coronel vive junto con su esposa asmática en un pueblo sujeto a la ley marcial, donde la principal diversión son las peleas de gallos. La muerte de un músico (que llama la atención por ser la primera muerte natural que se produce en el pueblo en mucho tiempo) golpea el espíritu del coronel, ya que lo hace recordar la reciente pérdida de su único hijo, víctima de la represión política.
Lo único que el coronel conserva de él es un gallo de riña, que los amigos de su hijo dicen que puede valer fortunas. Sin recibir el dinero de la pensión, el coronel y su esposa se la pasan haciendo malabarismos con el dinero, vendiendo viejos bienes, a veces sin tener nada qué comer, pero sin resignarse a vender el gallo. Cada viernes, el coronel vuelve al correo para saber si ha llegado alguna novedad de su pensión, y cada viernes se vuelve a su casa con las manos vacías.
El coronel no tiene quién le escriba ha sido adaptada al cine. La cinta, de 1999, está dirigida por Arturo Ripstein y protagonizada por Fernando Luján.

Opinión personal: El coronel no tiene quien le escriba tal vez no sea una gran novela, pero de todas formas no deja de ser una muestra de la maestría narrativa del genial Premio Nobel colombiano. Es un libro simple, de lectura ágil, y sumamente emotivo. Si bien no están presentes en esta obra los elementos del realismo mágico característicos de García Márquez, el autor de todas maneras logra imágenes inolvidables, además de conseguir transmitir el sentimiento de la espera y de la soledad.

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