El crash de la información de Max Otte

Vivimos bombardeados por información de distintas fuentes, pero eso no significa que estemos más o mejor informados. En efecto, mecanismos como desfigurar, brindar datos falsos, minimizar las circunstancias agravantes con mensajes positivos pero inanes, desorientar deliberadamente, soliviantar o aturdir, exagerar… todos pertenecen al repertorio de la desinformación y en nuestra sociedad es, desde hace mucho, más que moneda corriente.
La propagación del virus de la desinformación que afecta a toda la sociedad llevó, entre otras cosas, al colapso de los mercados financieros, provocado por la venta masiva de títulos cuyo riesgo fue sistemáticamente ocultado. También las grandes empresas de alimentación confunden al consumidor con datos confusos e incomprensibles sobre el peso, la calidad y el precio de los artículos que ofrecen. Las tarifas de las compañías de telecomunicación son también engañosas y plagadas de cláusulas ocultas.
Los buscadores de Internet utilizan la información como auténtica materia prima para vender a empresas que buscan adelantarse a las necesidades o gustos de cada cliente potencial. Se trata de prácticas ilegales, en su mayoría permitidas y que muy poca gente denuncia realmente. ¿Y cuál es el rol de los periodistas más que contribuir notablemente a la desinformación?
El economista alemán Max Otte, conocido por haber previsto la crisis económica del 2008, expone en El crash de la información los mecanismos de la desinformación cotidiana y explica cómo están dando lugar a un colapso social general. También proporciona indicaciones concisas sobre la manera de contrarrestar el poder de las multinacionales y para que la población recupere su soberanía sobre la información.


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