Esperando a Godot de Samuel Beckett

Título: Esperando a Godot
Autor: Samuel Beckett
País: Irlanda
Año de publicación: 1952
Idioma original: Francés
Título original: En attendant Godot
Páginas: 155
ISBN: 84-7223-865-2
Web:Edición electrónica de la obra.

Samuel Beckett tenía ya varios libros publicados cuando la ciudad de París fue el lugar donde se estrenó la que probablemente sea su obra más famosa: Esperando a Godot. Desde entonces, ha causado tanta estupefacción y tanto éxito, que por décadas no ha dejado de estar presente en algún escenario del mundo. Hasta entonces, Beckett era solamente conocido como el ex secretario de otro famoso autor irlandés, James Joyce.
Esta obra de teatro está escrita originariamente en francés, pero el propio Beckett la tradujo al inglés poco tiempo después. En efecto, alternó durante su actividad literaria entre ambos idiomas. El escritor cosechó mucha fama en vida, llegando a ganar el Premio Nobel de Literatura en 1969.
Esperando a Godot es un exponente del llamado “teatro del absurdo”, del cual Beckett fue una figura clave. Caracterizan a este tipo de obras los diálogos que en un principio parecen no tener sentido, las escenografías despojadas, los personajes extraños que desconciertan a los espectadores. La trama de Esperando a Godot puede resumirse como lo hiciera el crítico Vivian Mercier: “Nada ocurre, dos veces”. De hecho, la obra muestra a dos personajes, Vladimir y Estragon, que se la pasan esperando a un tal Godot, con quien aparentemente tienen una cita. Cada tanto, un personaje aparece en escena para avisarles que Godoy no va a poder acudir, y que deben seguir esperándolo. Pero lo curioso es que Godot nunca aparece en escena, y el público no llega a enterarse de quién o qué es. Algunos críticos han visto en el nombre una alusión al mismo Dios (en inglés, God), pero Beckett se ha encargado de desmentir esta versión.
La obra se sitúa dentro de la corriente de pensamiento existencialista, y Beckett reflexiona acerca de la falta de sentido de la vida humana, el tedio y la desesperanza.

Opinión personal: Una obra que me dejó completamente desencajada, sin saber qué pensar al cerrar el libro. Creo que con ello Beckett cumple su propósito. Reconozco que debería leerla al menos una vez más, aunque dudo que esto me aclare las ideas.

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