Harry Potter y la Orden del Fénix de J. K. Rowling

Una vez que J. K. Rowling se hubo asegurado la fidelidad de su público lector (millones de niños y adolescentes en todo el mundo, así como también adultos que no disimulan su gusto por las aventuras del joven mago), se debe haber dado cuenta de que la extensión del libro ya no sería un obstáculo para venderlo. Y así, Harry Potter y la Orden del Fénix, quinto de la saga, alcanza prácticamente las novecientas páginas de extensión –¡casi tanto como los tres primeros tomos juntos!-.
A la vez que gana en extensión, la historia se profundiza. La relación de Harry con sus amigos se torna más compleja, así como el personaje del chico se vuelve más y más oscuro. Habiendo sobrevivido al enfrentamiento con Lord Voldemort con el que concluyó el libro anterior, y presenciando la muerte de un compañero, Harry queda finalmente convencido de que él no es un mago cualquiera, y de que le ha tocado vivir más cosas que a sus compañeros y amigos. Esto lo torna algo soberbio, a la vez que lo hace sentirse más solo. Su padrino intenta hacerlo entrar a la Orden del Fénix, un grupo de magos que se reúnen buscando la manera de encarar la inminente guerra contra Voldemort y sus seguidores, pero el lugar de Harry por ahora sigue siendo la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería.
Sin embargo, las cosas no irán bien allí tampoco: el Ministerio se involucra en Hogwarts bajo la figura de Dolores Umbridge, una profesora tan autoritaria como desagradable, que le pondrá coto a los estudiantes que busquen aprender algo más que lo estrictamente necesario para aprobar los exámenes… Harry y sus amigos deberán entrenarse para luchar por su cuenta. Y, con Dumbledore ausente, ¿quién es el más preparado para entrenar al grupo? Así es: el propio Harry.

Opinión personal: Ineludible lectura para los seguidores de la saga de J. K. Rowling, a mí este libro me resultó un tanto pesado. Definitivamente le sobran páginas, porque la excelente adaptación al cine que se hizo en 2007 demostró que prácticamente la misma historia podía contarse con muchas menos palabras.

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