La caída de Albert Camus

Albert Camus fue un escritor, filósofo y pensador franco-argelino. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1957, publicó novelas y ensayos en los cuales refleja la filosofía del existencialismo francés, y en los cuales manifiesta un sentimiento de absurdo ante la condición humana. Su carrera se vio bruscamente interrumpida debido a su muerte repentina, ocurrida en un accidente automovilístico en 1960.
La caída es una novela de 1956, su último trabajo completo de ficción (a su muerte dejaría incompleto el libro El primer hombre, que se publicaría póstumo). La caída es una novela filosófica en la cual el narrador protagonista, Jean-Baptiste Clamence, reflexiona sobre su vida y el absurdo de la existencia. El personaje solía ser abogado, pero ahora se presenta como juez penitente. Se juzga a sí mismo así como a los otros hombres, y a los errores de su existencia.
Durante sus paseos por la ciudad de Ámsterdam, bañada por la bruma, Jean-Baptiste conversa con un segundo personaje que jamás toma la palabra y que fácilmente puede identificarse como el propio lector. Los temas de la conversación son la inocencia y la culpa, y el sinsentido de la experiencia humana. De esta manera, La caída se ubica con facilidad dentro de la temática de las obras de Camus.
El título La caída tiene más de una referencia posible. La más literal se refiere a un suicidio que Jean-Baptiste ha contemplado sin animarse a intervenir y salvar quizá una vida humana. Pero también hace referencia, a grandes rasgos, a la caída moral, y a la caída espiritual del hombre que ha perdido la gracia divina. De la misma manera, a lo largo de La caída se repiten las imágenes de lo alto y lo bajo. La conclusión final de lo que termina siendo una confesión de Jean-Baptiste, es que la vida es un absurdo, y hay que vivirla así.

Opinión personal: Sartre había descrito este libro como “tal vez uno de los más bellos libros de Camus, y el menos comprendido”. Quizá yo entre dentro de los que no lo comprendieron, porque la lectura de esta novela no me aportó gran cosa. No, por lo menos, como otros trabajos del autor –El extranjero, La peste- frente a los cuales me pareció una obra menor.

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