La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina de Stieg Larsson

Hace ya bastantes meses que reseñé la primera novela de la Trilogía Millenium. Tardé en tomar la segunda del estante de mi biblioteca, porque ya conocía los síntomas: cuando comienzas, no puedes detenerte. Y no siempre puedo dedicar varias horas diarias a la lectura. Finalmente, aprovechando unos días de vacaciones, me decidí y lo leí. Como no podía ser de otra manera, terminé con las casi 750 páginas en sólo cuatro días.
De un ritmo vertiginoso –aún más que el primer tomo-, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, introduce a sus lectores en un mundo de perseguidos y perseguidores, donde el bien y el mal están siempre del mismo lado, aunque a veces parezcan jugar al escondite.
La historia de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina comienza en el punto en que había concluido el libro anterior: una Lisbeth Salander multimillonaria que cura su corazón lastimado en una playa del Caribe. Mikael, mientras tanto, no comprende por qué ella lo ha apartado de su vida, pero tampoco tiene tiempo para perder en lamentos: Millenium atraviesa por su mejor momento. El proyecto que se traen entre manos es escribir acerca del tráfico y la prostitución de mujeres en Suecia. Como no podía ser menos, hay muchas personas molestas por esto. Parece haber enemigos en todas partes.
Lisbeth no quiere involucrarse en esa historia. De regreso a Suecia, intenta comenzar su vida de nuevo. Se compra un departamento. Retoma una antigua relación. Pero hilos invisibles la conectan con un terrible asesinato, y aunque se haya propuesto permanecer en el anonimato pronto será más conocida de lo que jamás hubiera llegado a imaginar. Pero por los motivos equivocados.

Opinión personal: Este segundo tomo de la trilogía Millenium, si bien cautivante y divertido, no me pareció en su conjunto una obra tan sólida como la primera de las novelas. Es necesario leerlo junto con el tercer tomo para que la historia tenga un cierre, y eso lo transforma más en un episodio que en un libro en sí mismo. Pero los seguidores de Stieg Larsson no quedarán desilusionados.

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