Las Flores del Mal de Charles Baudelaire

Título: Las flores del Mal
Autor: Charles Baudelaire
País: Francia
Año de publicación: 1857
Idioma original: Francés
Título original: Les fleurs du mal
Páginas: 211
Web: Algunos de los poemas que componen este libro.

Las Flores del Mal de Charles Baudelaire

Comentario: Este libro sacudió a la opinión pública desde que, con su publicación, provocara el proceso de Baudelaire, debido a su lenguaje considerado procaz y blasfemo. Además de pagar una multa, el autor se vio obligado a quitar seis de sus poesías, que recién volverían a ver la luz en las ediciones posteriores a 1911.
Las flores del mal, más que un conjunto de poemas, es un libro completo de principio a fin. Los 126 poemas que componen la primera edición (luego la obra se ampliaría) aparecen divididos en seis libros: “Spleen e ideal”, que refleja la nostalgia del poeta, canta sus miserias y reflexiona sobre los vicios y las miserias humanas contrapuestas a una inalcanzable belleza absoluta; “Cuadros parisinos”, composiciones casi fotográficas que describen los suburbios; “El vino”, “Las flores del mal”, “Rebelión”, considerados los itinerarios de evasión, donde se recolectan escenas de miseria, locura y depravación, y que condensan las blasfemias que tantos problemas le conllevaran al autor; “La muerte” cierra la obra.
Baudelaire era consciente de que sus poemas eran una provocación a la sociedad hipócrita de su tiempo –el Segundo Imperio Francés y la burguesía conservadora y católica que rodeaba a Napoleón III-, pero para él el arte debía prescindir de todo, inclusive de la moral. Considerado poeta “maldito” debido a su vida bohemia y de excesos, además de la visión del mal que impregna toda su obra, dejaría su impronta en los albores de la literatura moderna, y funcionaría como una gran influencia para los poetas posteriores, especialmente para el simbolismo y el parnasianismo.

Opinión personal: Retratos de la sociedad decadente de la modernidad, Baudelaire consigue con sus poemas llegar al lector. Si bien hoy en día sus poemas no pueden resultar tan provocadores como lo fueron en su momento (por el lenguaje soez y las dosis de erotismo) al leerlos intuimos la fuerza avasalladora que contienen estos versos. El principal enemigo que hay que combatir es el Tedio, y Baudelaire no retrocede, sino que lo mira a los ojos y le escupe la cara.


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