Literatura española de posguerra

1939 es un año que marca un antes y un después en la historia del país, así como también en su literatura. Con la victoria de los rebeldes y la instauración de régimen dictatorial del general Francisco Franco, no tardaron en sentirse las repercusiones tanto políticas como emocionales. La Guerra Civil Española fue vivida en todo el mundo como un conflicto entre la ideología revolucionaria y la reaccionaria, y escritores de muchos países reflejaron en sus obras el doloroso conflicto (que acabó con la vida de estimativamente medio millón de personas) y sus consecuencias.
Mientras tanto, ¿qué sucedió con la literatura que se escribía en España? Aquellas corrientes y autores posteriores a 1939 conforman lo que se conoce como la literatura española de posguerra.

La lírica
En poesía, en 1936 (centenario de Gracilaso de la Vega) renace el interés por su producción y se lo toma como modelo en la corriente del “garcilasismo”: se recuperan las formas clásicas, como el soneto, mientras que se apela a temáticas propias del fascismo. Pero en 1944, con la publicación de Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y en revistas tales como Espadaña o Proel, comienza una reacción antigarcilasisista, caracterizada por la ruptura con las formas, la duda y el dolor, y el diálogo con un Dios conflictivo.
En los años 50 se da un auge de la poesía social, realista con un sesgo de izquierda. Exponentes de la misma son Gabriel Celaya, José Hierro y Ángel González. Se los conoce como la Generación del 50, son poetas que se consideran a sí mismos “hijos de la Guerra Civil”.
Desde los años 80 en adelante, los poetas españoles tratan de apartarse de las escuelas tradicionales y quedar al margen de las mismas.

La narrativa
Las novelas que se publican durante la dictadura de Franco (desde 1939 hasta 1975), son escasas. El empobrecimiento cultural se hace sentir en las dificultades para publicar, producto de la represión y la censura, y los costos del exilio político. Hay novelas panfletarias y testimoniales. También una corriente conocida como “estetizante”, en la que cabe ubicar a autores como Zunzunegui, Wenceslao Fernández Flores y Alfonso Albalá. En los años 40, obras como La familia de Pascual Duarte de Cela, Javier Mariño de Gonzalo Torrente Ballester, o Nada de Carmen Laforet marcan el encuentro de la novela de posguerra con la realidad cotidiana.
La década del 60 marcará una cierta clausura de la posguerra, dando lugar a una mayor experimentación narrativa.

El teatro
El teatro de posguerra se caracteriza por la temática sobre angustias existenciales e inquietudes sociales. Dos figuras fundamentales son Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre, bajo cuya sombra surgirá más adelante el movimiento conocido como la Generación realista (Olmo, Recuerda): estos autores procuran lograr un teatro comprometido y testimonial. Hacia los años 60, comienza a desarrollarse un teatro experimental y vanguardista, cuyos principales exponentes son Fernando Arrabal, Miguel Romero Esteo y Francisco Nieva.

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