Lo mejor de la quincena

¡He regresado! Esta señora que ahora les escribe ha pasado una maravillosa luna de miel, y al regresar me he encontrado con infinidad de entradas publicadas en los blogs que frecuento. Como muestra, basta un botón, y acá les dejo cuatro. En esta oportunidad, dos entradas que giran entorno al mismo tema (el pasaje de la web al libro, y NO al revés), una reseña que critica un género al que detesto, y un par de pequeñas grandes frases de un gran escritor.

De la Web al libro: Estamos acostumbrados a leer sobre la desaparición del formato libro de papel, de cómo Internet está modificando para siempre la idea que tenemos del libro, y de cómo los textos impresos pronto formarán parte del pasado. Pues bien, en esta oportunidad, el blog Libros y Bitios pone a nuestra disposición herramientas que permiten llevar contenidos del formato Web al libro tradicional, que muchos nos resistimos a ver desaparecer para siempre.

¿Autor [21]? Tu… Y a falta de una, ¡dos sorpresas! He aquí otra entrada que versa sobre lo mismo: en este caso, la posibilidad que ofrece Facebook de convertir en libro toda tu actividad del Muro, cobrándote por página impresa. ¿Cuánto me costaría documentar los casi tres años que llevo publicando videos, comentando fotos de amigos o posteando mi estado de ánimo? Y lo que es más, ¿qué tan grande debe ser nuestro ego para que estemos dispuestos a hacer semejante inversión?

Sonríe o Muere, de Barbara Ehrenreich: contra El Secreto No es ninguna novedad que quien publica los contenidos de este blog no es partidaria de la autoayuda (también conocida con el nombre de “autosuperación”). Si bien a veces publicamos libros del género en la sección “novedades”, lejos estoy de recomendarlos. Gracias a esta reseña me he enterado de alguien que le ha hecho una crítica de peso a ese best seller defenestrable, y por eso recomiendo este link.

Pauls contra la expresión: Y para terminar, nuestro amigo Jorge nos ofrece dos perlitas imperdibles de Alan Pauls, a saber: un comentario sobre la escritura como cuestión de impresión más que de expresión, y un elogio del acento al que adhiero fervientemente. Como graduada en lingüística, nada me gusta más que conocer a hispanohablantes de distintas partes del mundo y deleitarme escuchando un idioma tan diferente del que llamo propio.

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