Lo mejor de la quincena

¡Y bienvenidos al nuevo año! Ha llegado el 2012. Los dejo con estas estupendas lecturas por delante, con mucho cariño para los lectores fieles de Blog de Libros y con mis mejores deseos para este año que acabamos de estrenar.
Por cierto, este mes estaré de vacaciones, pero de todas maneras dejo programadas reseñas semanales para que nadie se aburra. ¡Hasta prontito!

Periferias de las Ferias del Libro: Un interesante artículo publicado en el blog Pensódromo acerca de las llamadas ferias del libro alternativas, o independientes, que existen en varias ciudades del mundo. Con una importancia cada vez más destacada en el circuito cultural, estos eventos se proponen como una opción diferente a la Feria “oficial” o hegemónica que propone la cultura dominante. ¡Vivan la pluralidad y las diferentes posibilidades de elección!

Otros escritores se suman a la postura de Lucía Etxebarria: Con gran sentido del humor, Palimp reflexiona sobre las “terribles” repercusiones que podría traerle a la cultura la decisión de varias figuras, como Dan Brown o Ken Follet, de sumarse a la movida de colgar los bolígrafos hasta tanto no se regulen las descargas ilegales de libros electrónicos. Asusta pensarlo. ¿Qué sería de nosotros si Paul Coelho no vuelve a publicar?

Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom, de Barbara Constantine: Una interesante recomendación del blog Metrópolis Libros, que sorprende por la sencillez y la ternura del argumento propuesto. La historia de un niño de once años y su familia disfuncional, narrada con un tono delicado, ha dejado encantada a Comiquera y ella, por supuesto, no deja de compartir este sentimiento con los lectores de su blog. Una bloguera amiga que nos ha acompañado todo el año, y por eso la recomendamos una vez más.

El perro de los Baskerville – Arthur Conan Doyle: Una excelente reseña de esta aventura de Sherlock Holmes, una de las más conocidas del famoso detective gracias a la cantidad de veces que ha sido llevada al cine. Sr. Molina nos traza un simple pero efectivo bosquejo del argumento del libro, además de personificar al gran detective y cómo se lo leía en su época.

Mi vida en el siglo XIX: Daurmith llega de un viaje por la noche y se encuentra con la luz cortada en su casa. No hay nada para comer, porque el refrigerador se ha descongelado hace días. No puede leer por la escasa luz que le proporcionan dos viejas velas que encontró de casualidad. Las baterías de su móvil y de otros dispositivos se agotan rápidamente. Hace frío. Bienvenidos a un día en la vida del siglo XIX.

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