Los días del Fuego (La Saga de los Confines III) de Liliana Bodoc

Los días del Fuego marca el épico final de la trilogía La Saga de los Confines, con la que la escritora argentina Liliana Bodoc cautivó al público y a la crítica, y encantó a escritores de la talla de Ursula K. LeGuin. Nuevamente, el bien y el mal se enfrentan en su lucha por apoderarse de las Tierras Fértiles. Como si de un tablero de yocoy (juego de los Señores del Sol) se tratara, las piezas se mueven, los jugadores toman sus posiciones, y la partida puede definirse inesperadamente por un movimiento sorpresivo.
Molitzmós es el cruel rey del País del Sol, aliado de Misáianes, el Odio Eterno, que no dudará en deshacerse de él como si de un manto emplumado se tratara, en cuanto deje de serle necesario. Los sideresios y los soldados de Molitzmós se internan en la selva para capturar a los zitzahay que quedan, y que aprendieron a vivir en silencio. El astrónomo Bor pagará el castigo para salvar a su pueblo. Los husihuilkes siguen combatiendo a los enemigos que se les resisten pero, ¿por cuánto tiempo alcanzará su sangre?
Aparece en escena un nuevo personaje, la enigmática Acila, cuyos verdaderos planes permanecen en la sombra. Además, la lucha deja de estar limitada a las Tierras Fértiles, ya que en este tercer volumen asistimos a la resistencia que tiene lugar en el propio continente de Misáianes. Ningún volumen de la trilogía, como este, será tan desgarrador. Y ninguno, tampoco, se grabará como Los días del Fuego en la memoria y en el corazón de sus lectores.
Por último, vale la pena mencionar que recientemente ha salido a la venta en Argentina Relatos de los Confines, un nuevo libro de Liliana Bodoc donde reúne historias de las Tierras Fértiles acaecidas antes, durante y después de los hechos narrados por la trilogía.

Opinión personal: Los días del Fuego es un libro más extenso, más profundo y mucho más duro de los que lo precedieron. Con la bellísima prosa poética que identifica a toda la trilogía, con vueltas de tuerca que no dejan de sorprender a los lectores y con un mensaje de esperanza, Liliana Bodoc se consagra definitivamente con este tercer volumen. Y yo tengo un nuevo clásico para agregar a mi lista de favoritos. Definitivamente, un libro que vale la pena leer y releer.


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