Obras de Antonio Machado

Con el nombre de Antonio Cipriano José María y Francisco de Santa Ana Machado y Ruiz, pero más conocido como Antonio Machado, este gran poeta español nació el 26 de julio de 1875 en el seno de una familia de talante liberal y progresista, y murió el 22 de febrero de 1939, dos meses antes de la Guerra Civil Española. Machado se destacó como una de las figuras más importantes del movimiento literario conocido como Generación del ’98.

Primeros poemarios

El poeta nació en Sevilla, pero la familia se mudó a Madrid en 1883, y tanto Antonio como su hermano Manuel fueron inscriptos en la Institución Libre de Enseñanza. Durante estos años, alentado por sus docentes, Antonio descubrió su pasión por la literatura. Sus primeros años están reflejados en su poema Retrato.

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.”

En 1903 publica Soledades, que fue escrita entre 1899 y 1902. En el prólogo a esta obra, a la vez que reconoce su admiración por Rubén Darío, el mayor exponente del Modernismo latinoamericano, decide seguir su propio camino. En este breve poemario ya pueden percibirse, de hecho, rasgos personales que más adelante caracterizarán la lírica posterior del poeta.
Más adelante, en 1907, publica Soledades, Galerías y otros poemas, que puede ser leído como una continuación del primero. Este año Machado se instala en la ciudad de Soria, donde conocerá a su futura esposa Leonor. En este poemario utiliza su tono nostálgico y hasta algo melancólico para referirse a temas propios de la época: jardines abandonados, viejas fuentes, parques, etc.

“Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verde le han salido.”
(A un olmo seco)

Generación del 98

Manteniendo su intimismo, a la vez que explorando nuevos caminos, el poeta publica en 1912 su colección Campos de Castilla, donde su mirada se vuelca sobre el espacio que tiene a su alrededor y a los habitantes de estas tierras. Este libro, escrito poco después de la muerte de su esposa, se considera su obra cumbre. Entre cuadros costumbristas, meditación de lo eterno humano, la muerte, la patria, la soledad (temas típicos de la Generación del ’98). En efecto, Machado no se considera integrante de este grupo de poetas sino que sostenía que su relación con ellos era de discípulo a maestros.

“Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.”
(El mañana efímero)

El siguiente poemario publicado por el poeta es Nuevas canciones (de 1924), escrito en Baeza, con un tono más sentencioso y reflexivo en sus poemas. Son composiciones breves que resumen ideas filosóficas. Se destaca la presencia de las tierras de la Alta Andalucía.
De un cancionero apócrifo contiene poemas y prosas de dos importantes escritores apócrifos, inventados por Machado, Abel Martín y Juan de Mairena. El segundo es, de acuerdo con el autor, su “yo filosófico”. El libro contiene además algunos poemas eróticos y composiciones más extensas, propias de la madurez del poeta.

Últimas publicaciones

En 1936, nuevamente la figura del apócrifo Mairena se destaca, esta vez en un libro en prosa: Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, donde se recopilan una serie de ensayos publicados desde 1934 en la prensa de Madrid y en los que se discuten temas tan variados como la literatura, la filosofía, el arte o la política, con una gran variedad de tonos.
La guerra, de 1937, es el último libro publicado por el poeta, en el cual aparecen algunas de las composiciones más conocidas de Machado sin formar un conjunto propio, ya que a este libro fueron a parar todos los poemas que fue publicando en sus últimos años, en diferentes periódicos o revistas. También se incluyen aquí los poemas que el propio Machado había eliminado de la primera edición de Soledades y algunos escritos en prosa. De este libro se destaca el valor testimonial del Machado comprometido con la república, pero también hay algunos textos de alta calidad literaria.

Obras de teatro

Si bien Machado ha pasado a la historia como poeta, como se ha visto también fue un reconocido ensayista. Además, durante la década del veinte y a comienzos de los años treinta, escribió también algunas obras teatrales junto con su hermano Manuel. En Madrid se estrenaron Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel (en 1926), Don Juan de Maraña (en 1927), Las adelfas (en 1928), La Lola se va a los puertos (en 1929), La prima Fernanda (en 1931) y La duquesa de Benamejí (en 1932).

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