Primer amor, últimos ritos de Ian McEwan

Primer amor, últimos ritos fue el primer libro de Ian McEwan que viera la luz, uno de los pocos libros de cuentos de este autor que luego se especializó en novela. Este escritor inglés nació en Aldershot, Hampshire, el 21 de junio de 1948. En esta opera prima, presenta ocho relatos que tienen mucho en común: la sordidez, la perversión de sus personajes (que desde su punto de vista narran la historia, sin por ello esperar que los lectores los comprendan, los justifiquen o los perdonen), un sentido del humor muy particular, y determinados chispazos de inocencia.
Primer amor, últimos ritos obtuvo el Premio Somerset Maugham en 1976. McEwan no tardó en cobrar celebridad por sus elaboradas descripciones de obsesiones sexuales y actos violentos, incluso llegó a ser censurado por la BBC en su obra Geometría de Sólidos por su supuesta obscenidad, y causó un gran revuelo al recibir el Booker Prize por la macabra Amsterdam. De hecho, McEwan ha recibido el apodo de “Ian Macabre” por la naturaleza de su obra.
Los ocho relatos de Primer amor, últimos ritos son, por eso, una puerta de entrada adecuada a la obra del autor. “Fabricación casera” habla del despertar sexual de dos hermanos, “Geometría de sólidos”, de la manera más inverosímil para salirse de un matrimonio infeliz. “Mariposas” tal vez sea el relato más macabro de la colección, por la frialdad y la distancia con la que se abordan los pormenores de un crimen. “Pollón en el escenario”, “Disfraces” y “Conversación con un hombre armario” muestran, cada uno, diferentes aspectos de la sexualidad y la psiquis humana que escapan a lo previsible y, sobre todo, a lo socialmente aceptado.
Los textos que componen Primer amor, últimos ritos son, sin duda, cuentos que parecen lo opuesto del relato de amor tradicional. Aquí, el sentimiento saca lo peor de cada uno. El incesto, la perversión, la muerte, la infidelidad, el resentimiento… todos se dan cita en este cocktail explosivo que no deja indiferentes a los lectores.

Opinión personal: Primer amor, últimos ritos muestra a Ian McEwan en toda su sordidez y su genialidad. A McEwan se lo ama o se lo odia, con la misma intensidad. En lo particular, me parece un libro sorprendente, pero no se lo recomendaría a cualquiera.

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