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Dramaturgia

La Cassaria de Ludovico Ariosto

Ariosto fue un gran escritor del Renacimiento italiano, no demasiado conocido por el público más allá de su obra maestra, el Orlando Furioso. Tal vez la cercanía con los tres grandes que fueron Dante, Petrarca y Boccacio lo haya opacado un poco, aunque de ninguna manera se le puede restar valor a su producción literaria.
Dentro de sus obras menos conocidas está La Cassaria, una comedia que fue representada por primera vez en la corte de Ferrara, en 1508. Si bien fue inicialmente escrita en prosa, más tarde –hacia 1528 o 1529- Ariosto se encargó de ponerla en verso, persiguiendo una estilización de la lengua vulgar que debía usar. El nombre de la obra puede traducirse como “el baúl” o “el arcón”, siendo éste un elemento que se encuentra en el centro de la intriga principal del argumento. La acción se desenvuelve en la ciudad griega de Metellino y se refiere a los encuentros de dos siervos astutos, Volpino y Fulcio.
Dentro de la historia del teatro italiano, La Cassaria es un primer intento de procurar un acercamiento al género clásico de la comedia. Ariosto, en este sentido, debe mucho a lo que el modelo latino dejó en herencia, especialmente por el lado de Terencio. Los tipos psicológicos de los personajes se mantienen fijos: jóvenes enamorados, siervos astutos, viejos avaros.
El argumento de La Cassaria refiere a dos jóvenes, Erófilo y Caridoro, que se han enamorado de sendas muchachas, Eulalia y Corisca, que son esclavas del rufián Lucrano. Volpino, el siervo, les propone a los jóvenes una estratagema: intentarán cambiar a las muchachas por una “cassaria” –un baúl muy ricamente adornado que pertenece al padre, Crisobolo-. Pero cuando éste llega inesperadamente, Volpino intenta cambiar el plan para intentar hacer pasar al rufián como un ladrón. La trama se complica pero, como en cualquier comedia clásica, hay un final feliz.

Opinión personal: Una obrita poco conocida y muy entretenida, ideal para adentrarse sin demasiado esfuerzo en la obra de Ariosto.

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Ensayo

Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam

Comentario: Esta obra fue escrita a lo largo de unos pocos días que su autor, Erasmo de Rotterdam, pasó en casa de Tomás Moro. Erasmo fue un humanista, filósofo, filólogo y teólogo neerlandés, y publicó este libro a comienzos del siglo XVI.

Elogio de la locura se considera una obra plenamente representativa del movimiento humanista en su conjunto –movimiento renacentista que propugnaba el valor del hombre, y los studia humanitatis, como oposición a la cosmovisión geocéntrica típica de la Edad Media-. Aún hoy en día se lo sigue leyendo, no sólo por interés erudito o mera curiosidad, sino por su puro valor.

El libro da cuenta, en boca de la misma Locura, de una cantidad de críticas a cierta clase de frailes y clérigos, a los falsos milagros, a fenómenos tales como la “venta de bulas”. El mundo es escenario de una locura general, indispensable para poder hacer posible la vida y la sociedad. De hecho, la locura aparece equiparada con la vitalidad, la alegría, el regocijo y la pasión.

Erasmo termina su libro adoptando un tono más sombrío y destacando los valores del cristianismo original. Defiende los ideales de su fe, a la que piensa pervertida por los hombres de la Roma de sus tiempos. Por ello, se considera a Elogio de la Locura como uno de los catalizadores de la reforma protestante.

Opinión personal:
Es un libro que conviene leer enmarcándolo dentro del estudio del Humanismo, o bien del Renacimiento, o como testimonio de la Reforma Protestante. En este sentido, su lectura puede resultar muy enriquecedora para los lectores actuales.